13 may. 2011

Otro arrebato de Lol V. Stein

...debe estar bastante hermosa para que resulte visible, hoy.
 Hoy, según su deseo, Lol V. Stein debe verse” (Marguerite Duras)


Amanece temprano, y es más temprano que siempre porque es un día feriado.

La cita había sido pactada muchos meses antes, a cientos de kilómetros de su cotidianidad, miles, y la expectativa era intensa.

Apenas pasadas las 7 uno de los teléfonos suena. El intercambio de voces calmó las aguas de la ansiedad y encontraron en ellas la persuasión necesaria para eludir los impedimentos que obligaron a posponer la cita 20 días. Prometieron conservar la intriga.

Las claves son las mismas y el destino elegido un bar de Buenos Aires en una mañana de sol.

El reconocimiento es instantáneo. Se sonríen, se abrazan. Fueron mucho menos cautelosas que la primera vez. Se despojaron con facilidad de los disfraces que se habían impuesto en el desafío de transgredirse a sí mismas.

Allí se encontraron Clara y Dolores. Así se mostraron sus oscuridades y sus alegrías.

Se encontraron la rubia con la morocha para delirar de risa y desatar mórbidas especulaciones sobre el catálogo masculino. Centrándose en "uno" y en sus atributos, aún en los que le faltan. 

Hablaron mal, como corresponde, de varias mujeres. De una en particular. Y de otras lo hicieron con envidioso y  genuino respeto.

La madre mostró las fotos de sus hijos mientras la otra evidenció las cicatrices de no tenerlos. 

La casada añora la libertad de la soltera. La soltera lo disfruta, por ambas, pero nostalgia poder hablar así de alguien que la conmueva. 

Son felices. Muchísimo. Pero por un  instante, eterno, desean calzarse los zapatos de la otra, o las pantuflas, para descansar de sus propias vidas.

Así se encontraron, Laura y Lorena. Reconociéndose como opuestos complementos, materializando la  certidumbre de no haberse equivocado, aún en el arrebato.

Pero el tiempo, tirano, voló. La realidad les sonó en las manos. 

Se despidieron abrazando la certeza que las agendas debían manipularse, las latitudes moverse, los secretos guardarse para poder así disfrutarse y, especialmente, resguardar ese tiempo y espacio donde a nadie incomoda ni amenaza que sea Clara, Lorena ni  Laura  Dolores sea. Y viceversa.







I´m worse at what, i do best an for this gift. I feel blessed
Our little group has always benn and always will until the end

With the lights out it´s less dangerous

Here we are now entertain us, i feel stupid an contagious


a mulatto, an albino, a mosquito
My libid Oh, yeah!


and i forget just why I taste.

I guess it makes me smile
I found it hard to find
Oh, well, whatever
nevermind

3 comentarios:

  1. Se me cayeron las lagrimas, yo y mi sensibilidad, sos grosa, Clarita, sabelo.

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  2. Maravilloso. Como siempre. Toques contundentes del lenguaje en las pupilas o cualquiera sea ese espacio donde una/o proyecta la imagen mental, espiritual de los relatos...
    Abrazo!

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  3. El teclado nos regala a veces la posibilidad de ser un poco más audaces. Pero el instante en que las miradas se descubren y ya no hay mail, DM, tuit o lo que sea, es impagable, único e inolvidable.
    Relato bello y emotivo del encuentro de dos grandes.
    Un placer leerlo!

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"las palabras no valen sólo por su significado sino por el efecto que producen"
...Gracias...ʚϊɞ