5 feb. 2010

te pienso (...en retrospectiva...)

...una eternidad atrás...

Son las 2042, la asamblea se suspendió por falta de quórum, así es que mientras espero el colectivo, con más cansancio que frío, te pienso. Tengo en mi cuerpo rastros inequívocos de la última noche, y en cada uno de ellos te pienso. Las trenzas maltrechas evidencian un día agitado, sucesor de noche intensa. Y mientras las desarmo, me invade el recuerdo de tu risa tímida durante la cena cuando me preguntás sobre las causas de tal desafío a la estética, en ese bar de hospital donde nos atienden mal pero reincidimos por encontrarlo ameno.


La bufanda que abrigaba mi cuello desata un nuevo y estéril discurso sobre mi contradictoria voluntad a sucumbir a las modas. Y una a una, mis prendas como tus argumentos, empiezan a amontonarse descubriéndome. El tapado colorado de chocolate en la plaza, las zapatillas apropiadas, el pantalón tan querido como criticado que nos traslada a no sé que remotas presencias, mientras oculta las medias dispares revela con insolencia el furioso reflejo de la luz sobre mi cuerpo.


Es inevitable reír cuando me asalta el recuerdo de nuestros filosóficos debates -nudistas-  sobre la historia durante el entreacto de la pasión compartida que inexcusablemente nos retrasa en las tareas votadas. Y mientras te pienso, te deseo. Escandalosamente deseo recorrer nuevamente tu cuerpo, tener tu lunar entre mis dedos.


Ahora voy camino a la tibieza del agua, capaz de reconfortarme del frío y de llevarse consigo los vestigios de tu piel sobre la mía y entonces nuevamente te pienso. Y computo tus palabras, la velocidad de los sucesos y la consistencia de mis gestos.



Existiendo con el compañero fui revelando tu costado más humano y al caer tu armadura me inundaste de estremecimiento. Primero leí tu conocimiento y así reconocí tus miedos, sólo entonces descubrí tu sexo. Por eso, al hombre le pido coherencia, al humano sinceridad y al compañero franqueza. Son tan altas mis exigencias como precisas la multiplicidad de tus caricias, capaces de estimular hasta el espacio intersticial entre el cuerpo y el pensamiento.


Si solo pudieras dimensionar lo que ésta transgresión a la estática simboliza en mis células, en mi sangre, en mi tierra… entenderías mis risas, mis lágrimas y silencios. Si comprendieras cuanto inyectan tus dudas, tus angustias, y tu misterio quizás entonces, entiendas porque decido correr ese riesgo, porque aun sabiendo que tus brazos me conducen al infierno, te entrego mi cuerpo, mi afecto, mi pensamiento. Porque me abrigo en tu pecho y cuanto me serena que vigiles mi sueño.



Me gustaría inventar un lenguaje legítimo, que describa lo que “pienso” mientras te pienso. Y que sea capaz de revelar porque ese espacio incorpóreo de tu amanecer a mi izquierda es el único territorio donde no me siento forastera.

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"las palabras no valen sólo por su significado sino por el efecto que producen"
...Gracias...ʚϊɞ