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18 ago 2014

C'est la vie


Para vos, mi linda retorcida.
Publicado «Un tweet, una historia» de Mujeres con Espadas


Ella encontró la vida ahí donde la llevó la muerte. Había llegado no sólo con las muñecas, sino con toda su infancia y esperanzas desangradas. 

Quizás fueron las drogas o las estrafalarias personas que tenía de vecinas pero la alegría perdida fue inyectándose por su venas y convirtiéndola en un tierna heroína. 

Era tan bonita y delicada que los moradores del loquero la adoptaron y se llevaron lejos a la pequeña huérfana de afecto. 

Jugaba como adolescente con el futbolista acabado. Le robaba las insignias y desordenaba los libros al huraño militar; le pintaba las uñas, las arrugas y las frustraciones a la vieja maestra y cantaba vidalas con el arruinado poeta. 

Dejó la mentira de su marido, la perfidia de su familia y sus cadenas de sumisión sepultados en los jardines de aquel palacio donde descubrió que [a veces] la locura es una forma concreta de salud.

Se quitó su  traje de señora, se desvistió las culpas y desnudó sus deseos en un mugroso baño de hospital una tarde de abril.

Horrorizó a sus padres, alarmó a los médicos e inquietó a los internos cuando y se dio el alta sola cuando se supo aferrada a la vida, de una vez y para siempre, del  vientre hacia adentro.-














27 dic 2011

La confesión de Sofía

“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca”
(Jorge Luis Borges)





Estuve recordando juguetes, en épocas de balances cada uno pone en su libro de saldos los recuerdos que valora. Y yo soy de las personas que valora los juguetes. Afición que adquirí de grande, quizás porque de niña no tuve tantos como hubiese deseado. Tampoco entonces lo viví como una falta, pero se convirtió en una deuda que voy saldando de adulta.

Cumplí 8 años cuando me regalaron mi primera muñeca. Era de trapo, con  trenzas y flequillo de lana rosa. La bauticé Verónica, por los cuentos que ya entonces leía. Poldy Bird le dedicaba a su hija hermosos relatos y divertidas enseñanzas que yo aplicaba con mi muñeca de trapo. Verónica, como la de la autora, era depositaria de todo lo que ya entonces soñaba: que alguien te inspire tanto que puedas hacerlo libro.

Mi amor por los libros, cómo muchos otros amores de la época, lo inicié desde el odio. A los 6, mi mamá, docente de la vieja escuela, me obligaba a tres lecturas diarias. Recuerdo el sufrimiento de aquellas prácticas como el principio de mis actos de resistencia. Porque cada vez que leía mal una palabra me hacía empezar de nuevo. Todo de nuevo. Hasta poder leer perfectamente como  corresponde a una niña de 6 años. Entonces descubrí que si leía muchas veces y lo aprendía de memoria no había forma de equivocarme en el texto. Y así fue como  logró mi mamá que yo leyera muchísimo  y  que aprendiera a hacer trampa.

Desde entonces los libros me salvan. Aprendí sobre el mundo y sus principios, a jugar ajedrez, matemáticas y hasta hacer comida china de los libros. Cada mes destino parte de mis ingresos a comprar unos cuantos, lo hago desde que tenía 10 años cuando compré, yo sola mi primer libro.

Es el mejor regalo que alguien puede hacerme. Tan es así que uno de mis libros preferidos me lo regaló la ex mujer de mi ex marido. En definitiva, ella también tiene buen gusto para los hombres y para la filosofía.

Hoy Sofía, que ya tiene 9, estaba sinceramente insoportable. Inconforme, demandante y chillona. Algo le pasa, pero está ejerciendo el derecho a ocultarnos cosas.  Ya tenía la paciencia bastante inflamada cuando recordé un truco que usaba mi primer novio cada vez que me asaltaba la angustia y el llanto. La subí a un taxi todavía quejosa y sin que tuviera mucha opción de resistirse  la metí  en el «Baúl del abuelo», una librería de  usados que queda cerca del centro.

Me miró ansiosa y sorprendida. Le dije que mire, que busque, que revuelva, que encuentre. Yo me dediqué a lo mismo. Por dos horas cada una de nosotras caminó por distintos senderos de aquel laberinto de historias sin tiempo.

Nos dedicamos a separar y descartar hasta encontrar pequeñas reliquias que nos acompañen los próximos días y algunos años. Finamente ella optó por uno sobre la cultura  egipcia [¡ pobre mi reina que plácida y difícil vida la espera!] , y como contrapunto debido uno sobre duendes y hadas.  Yo le agregué: «Cuentos para Verónica». Y compré, otro libro de Des Cars, resignada a seguir añorando «El solitario».

Volvimos todo el camino en silencio. A punto de terminar el viaje, aún con dudas evidentes Sofía se atrevió a confesar:

       - Te estoy escribiendo un libro.

No hizo falta nada más. La plenitud debe ser algo muy cercano a esto.-


Sofia by Ismaël Lô on Grooveshark

21 sept 2011

El extraño destino de la mujer puente.



"...Arriba el sol
abajo el reflejo de
como estalla mi alma.
Ya estás aquí
el paso que dimos
es causa y es efecto..."


Gentileza de @SirPiojo

Renací aquel diciembre. Jueves, 20. Desde entonces soy aquello que une historias del pasado y del presente. Desde entonces visto de violeta cuando salgo a luchar o la alegría me desborda.

A veces cuesta mantenerse con la dignidad erguida. Sobre todo cuando el mundo nos grita que sólo valen aquellos que ganan. Especialmente porque vista desde el productivismo capitalista soy de las que pierde, siempre.

Si mi vida fuera una novela jamás sería la protagonista. A lo sumo sería la amiga, la confidente o la tentación, pero nunca sería la depositaria definitiva de una pasión descontrolada. Siempre llego tarde. Especialmente a la vida de los otros.

Llego cuando ya no les queda corazón, ni sueños, ni energía. Alguien más disfrutó de su plenitud, y además les hurtó el futuro. Ya no creen. No sólo no sienten sino que tampoco creen que puedan volver a hacerlo.


Yo soy de las segundas. Soy una mujer puente. Esa clase de mujer que acude tras una herida, aparentemente, mortal. Pero que te revive.-

Recuerdo una charla que tuvimos hace mucho con mis amigas interrumpida por la madre de una de ellas (profesora mía de la facultad) a la voz de:

- Una le enseña a hablar, a comer, a vestirse y a bailar. Hasta cogiendo bien lo deja, para que al final los beneficios se los lleve otra.-

Creo que es lo único que aquella mujer supo enseñarme: Jamás seré esa clase de mujer. Porque si  de amaestrar criaturas se trata, prefiero comprarme un perro. Pero principalmente, porque yo los acepto. A ellos, y a sus historias. Que siempre resulta densa, cargada de desilusión y desamor.

Nosotras tenemos la capacidad de curar. Nos llegan heridos, machucados, maltratados. Y se van con la estima alta, con el pecho (y el pene) erguido. Seguros de sí mismos, de sus capacidades, pero sobre todo capaces de ser amados y amar. A otra, por supuesto. Porque las mujeres puentes somos eso, simplemente una anomalía en el tránsito.

La otra vez, alguien me dijo que pensando así me condenaba. Y posiblemente así sea, pero asumir lo que somos no nos hace menos importantes, ni más vulnerables, sino, simplemente, capaces de resistir nuestra pena.

A mí me gusta una sola clase de hombres: a los que yo les gusto. Parece conformismo, pero realmente es más bien todo lo contrario. Me gustan los hombres capaces de asumir el riesgo de conocerme y aún así quererme.  Por eso cuando se van, cuando ya no les gusto, o cuando están dispuestos a enamorarse pero asumen que  lo harán de mí, yo simplemente les doy un beso.

- Ya no te quiero - ¿No? ¡Que pena!. -Si, realmente quisiera. -  Pero si no querés vos entonces yo tampoco puedo.- ¿Es una despedida? -Si, cuídate. No te desabrigues.

Por eso mi agenda está llena de ex. Todos ellos me adoran, me extrañan, me necesitan. Vuelven con el tiempo, ya sea porque el camino se hizo intenso, porque el tránsito se volvió agobiante o porque el árido pavimento les reflejó el oasis de mi cama. Vaya a saber porque, pero resulta que todos vuelven.

Preferiría que no se vayan o que, al menos, no se arrepientan. Porque la congestión mental que provoca la indecisión ajena resulta más corrosiva que cualquier despedida.

Ahora estoy parada de un lado de la orilla. Justo ahí donde se reinicia la partida. ¿Dónde estás vos?

Peatón descuidado que caminás con la mirada arrastrada de dignidad abandonada: Levantá los ojos y mirame, aquí donde soy. Tu norte. En mi centro.

Subite a mí. Que mientras yo te enseño a dormir quiero que vos me eduques a soñar.

Recorreme, disfrutame. Mientras dure el paseo. Sin promesas ni exigencias.

Para amar tienes toda la vida y yo no tengo tanto tiempo.-


13 may 2011

Otro arrebato de Lol V. Stein

...debe estar bastante hermosa para que resulte visible, hoy.
 Hoy, según su deseo, Lol V. Stein debe verse” (Marguerite Duras)


Amanece temprano, y es más temprano que siempre porque es un día feriado.

La cita había sido pactada muchos meses antes, a cientos de kilómetros de su cotidianidad, miles, y la expectativa era intensa.

Apenas pasadas las 7 uno de los teléfonos suena. El intercambio de voces calmó las aguas de la ansiedad y encontraron en ellas la persuasión necesaria para eludir los impedimentos que obligaron a posponer la cita 20 días. Prometieron conservar la intriga.

Las claves son las mismas y el destino elegido un bar de Buenos Aires en una mañana de sol.

El reconocimiento es instantáneo. Se sonríen, se abrazan. Fueron mucho menos cautelosas que la primera vez. Se despojaron con facilidad de los disfraces que se habían impuesto en el desafío de transgredirse a sí mismas.

Allí se encontraron Clara y Dolores. Así se mostraron sus oscuridades y sus alegrías.

Se encontraron la rubia con la morocha para delirar de risa y desatar mórbidas especulaciones sobre el catálogo masculino. Centrándose en "uno" y en sus atributos, aún en los que le faltan. 

Hablaron mal, como corresponde, de varias mujeres. De una en particular. Y de otras lo hicieron con envidioso y  genuino respeto.

La madre mostró las fotos de sus hijos mientras la otra evidenció las cicatrices de no tenerlos. 

La casada añora la libertad de la soltera. La soltera lo disfruta, por ambas, pero nostalgia poder hablar así de alguien que la conmueva. 

Son felices. Muchísimo. Pero por un  instante, eterno, desean calzarse los zapatos de la otra, o las pantuflas, para descansar de sus propias vidas.

Así se encontraron, Laura y Lorena. Reconociéndose como opuestos complementos, materializando la  certidumbre de no haberse equivocado, aún en el arrebato.

Pero el tiempo, tirano, voló. La realidad les sonó en las manos. 

Se despidieron abrazando la certeza que las agendas debían manipularse, las latitudes moverse, los secretos guardarse para poder así disfrutarse y, especialmente, resguardar ese tiempo y espacio donde a nadie incomoda ni amenaza que sea Clara, Lorena ni  Laura  Dolores sea. Y viceversa.







I´m worse at what, i do best an for this gift. I feel blessed
Our little group has always benn and always will until the end

With the lights out it´s less dangerous

Here we are now entertain us, i feel stupid an contagious


a mulatto, an albino, a mosquito
My libid Oh, yeah!


and i forget just why I taste.

I guess it makes me smile
I found it hard to find
Oh, well, whatever
nevermind

15 mar 2011

Esa "basurita" en el ojo



"...Amor se llama el juego,
en el que un par de ciegos
juegan a hacerse daño..."
Joaquín Sabina




Un orzuelo es una infección bacteriana causada por una glándula sebácea que se atasca en la base de una pestaña, es un doloroso, hinchado y rojo grano que hace que el parpado se inflame. Los ojos se irritan y se sensibilizan, al sol, al día, a la vida. Los orzuelos tienen síntomas similares a los de una decepción amorosa.

En los párpados radican las glándulas que producen las lágrimas o la grasa de ellas, que evitan que los ojos se sequen. Por eso algunos estudiosos abonan la teoría, aunque en secreto todavía, que es la incapacidad de llorar o el exceso de hacerlo, lo que produce esta atrofia ocular y con ella, aunque sea de manera estacional, nuestra forma de ver mundo. La realidad de las cosas y los sucesos está mediada por esa bolsa de desperdicios que tanto duele, por lo que realmente es peligroso restarle importancia sin preocuparse por intentar eliminarla.

Los orzuelos aparecen por la debilidad orgánica y emocional que produce un descenso de las defensas, que hace al indefenso propenso a adquirir cualquier bicho que pulula por ahí o se arrastre con nuestra dignidad.

Algunos especialistas infieren que al tratarse de un problema de origen glandular podría equilibrarse poniendo en actividad otras glándulas, tales como las de Skeney, Bartolino, Littre y Cowpe, es decir produciendo más semen que lágrimas.

Esa “basurita” en el ojo, como un mal amor, puede erradicarse de raíz con voluntaria acción. Pero para hay que darle el tratamiento indicado.

Lo principal es centrarse en la limpieza del área. Esmerarse en sacar, literalmente, la paja del ojo ajeno y dedicarse a apuntarle directamente al propio bienestar.

El hecho de tocarse o refregarse los ojos con las manos sucias de historias pasadas puede agravar la situación, aunque a veces cierto placer masoquista suele hacer que se busque retrasar el placer, si al final del proceso ayuda a aliviar el dolor, es posible hacerlo sólo si se hace con moderación.

Algunos expertos recomiendan el uso de compensas de té de manzanilla bien caliente. Aun que lo realmente eficiente es usar una rubia caliente que te compense el dolor, lo del té puede servir para romper el hielo y es mejor si se lo combina con frambuesas en un jardín japonés. La química de la adrenalina supone un potenciador de cualquier proceso hormonal.

Se recomienda consumir alimentos ricos en vitamina A y betacarotenos como los vegetales amarillos. Algunos periodistas indiscretos afirman que el incidente entre Rago, Vanucci y la zanahoria solo se trató de un intenso intento de eliminar un horrible orzuelo.

Mucha gente, en su afán de exterminar un orzuelo o salvar un mal amor, cree encontrar en la alianza de oro la solución. El uso parece lógico, aunque en general por las razones equivocadas ya que una alianza no es  garantía de la condición de pasión y calor que el tratamiento requiere. Ya que sólo el calor es capaz de eliminar ese bodoque de grasa. Calor que se adquiere con un buen franeleo, con alianza o sin ella. Y muchas veces con la asepsia adecuada éste resulta más efectivo que el anillo.

Pero si a pesar todo el pequeño gránulo persiste, conviene prepararse, por más invasivo que parezca, para practicar una simple intervención para eliminarlo. Claramente, esto requiere de un profesional especializado y de entregarse responsablemente a extirparlo.


A veces cuesta deshacernos de aquellos a lo que estamos acostumbrados. Aunque nos haga daño, nos afee o nos estacione. 
Toda elección exige una renuncia y también es una válida elección seguir mirando el mundo desde la certeza que todo pasado fue mejor. 


Cerrarle los ojos a todo aquello que no queremos ni nos permitimos ver.

                           

Advertencias y Precauciones: No usar esta información para otra cosa que no sea ironizar sobre las relaciones humanas.

Reacciones Adversas: La lectura de este material puede provocar risa, angustia, bronca. La casa no se hace responsable de lo que la ingesta irresponsable provoque ni los daños producidos por su mezcla con otros insumos en cócteles adictivos.