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9 feb 2011

No sos vos, soy mis ganas de vos



"Voy a dejar 
que mi guitarra diga todo lo que yo 
no sé decir por mí 
o quizás deba esperar 
a que el insulto del reloj 
acabe de planear mi fin 
duelen tanto las sonrisas 
cuesta un mundo respirar 
es que no tenerte aquí ya me hace mal"



Soy un animal de costumbre. Malas, en general. Una madre diría que son el resultado de la mala vida y la poca vergüenza, pero eso sería si no fuera la mía. Le amo, profundamente, pero si soy lo que soy es el resultado, no sólo genético, de lo que ella y mi santo padre hicieron de mí. Yo siempre digo que es más fácil echarle la culpa a los otros de nuestras desgracias, pero en este caso, cada martes a las 17 el adonis que tengo por terapeuta, aún contra su voluntad, me da la razón. Y como todo tiene que ver con todo, volvemos al principio (?) del asunto. El muy guacho se fue de vacaciones. 

Me dejó con un montón de dudas, angustias, preguntas para irse a echarse de panza al sol como si mi vida no estuviese en crisis. Quien mierda se cree que es, para decir, con esa sonrisa hermosa que tiene: En marzo, me llamas y vemos si retomamos.
Me dio un beso, me elogió la visita a la peluquería y guiñándome el ojo cerró la puerta en mi asombro y mis preguntas:

a-      Me deja sin explicaciones?
b-      Como que vemos?
c-      Que mi plata y mi crisis no valen?

Así estamos. Es martes y necesito mi catarsis de costumbre. Así que acá estoy. Vomitando lo que distintos estímulos cotidianos me provocan.

Soy contestadora compulsiva. Algunos usuarios de twitter y de Blogger me reconocen por eso. Y toda acción de los otros genera en mí un efecto. Fue hace dos miércoles atrás, mientras contestaba un post en el que me vi reflejada, que éste me explotó en la cara haciendo que miles de preguntas y dudas brotaran casi desangrándome.  

Intenté entonces escribir, todo esto, pero se me perjudicó el Windows, así es entonces, tenia todo el ordenador (?) desconfigurado. Todos los archivos y programas estaban ahí pero eran imposibles de usar. Las fotos, la música mis recuerdos todos desorganizados en la memoria. Como yo, el CPU necesitaba un formateo. Finalmente aquí estamos. Ella y yo.

Colecciono anécdotas y estos últimos años han sido una gran cosecha. Quizás sea lo duro que resultó la metamorfosis de convertir a la oruga en mariposa. Pero gracias al talento heredado de mi madre pude hacerlo siempre riendo, enfrentarme a  dolores y varios fracasos. Romper mi destino de princesa y cambiarlo por la apasionante incertidumbre de vivir al día.

A veces cuesta mucho mirarse internamente. Ver quienes somos, reconocer lo que queremos y  lo que tenemos. Yo soy una estafadora, parezco, pero no soy tan valiente.
Pero aún así me senté a pensarme. Lo primero que surge, porque sera? es decir cual Sandra: “…Soy lo que soy, no tengo que dar excusas por eso. A nadie hago mal y el sol sale igual…”.

Pero claro, inmediatamente el otro enano me dice que me las tengo que dar a mí. Sobre todo cuando los otros, creen que soy esquizofrénica, o que invento la cantidad de cosas que me pasan. Me hago la tonta, pero la mirada del otro, afecta la mía.

Soy múltiple. Inquieta. Contradictoria. Inconforme. Postergadora. Intolerante. Mimosa .Esquiva. Si creyera en la reencarnación diría que en otra vida fui un gato, pero como no  lo creo vivo las siete vidas superpuestas.

Estudie danza clásica, flamenco y piano. Hice gimnasia artística, hockey, handball, voley y natación. Quise cantar, pero no tengo talento y  sí algo de autocrítica. Niña de excelente promedio pero de faldas muy cortas que perdió (?) la bandera por encerrarse a tomar cervezas en el baño de varones. 


Estudié Arquitectura, Diseño, Ciencias Económicas, Abogacía y Filosofía. Como estaba en lo planes, a los 25 tenía un título universitario, y cursaba 2 postgrado. Estuve interrumpidamente de novia entre los 17 y los 27. Hasta que asumí que los 3 hijos rubios y la casa con jardín no me cerraban. O no me cerraban con él.

Me hice feminista por experiencia y zurda por convicción. Y ese fue un camino tan arduo como placentero. Pero tras enfrentarme a un camionero en un piquete en minifaldas y botas con taco aguja, tuve que dejar algunas ideas en un cajón. 


Así también debí enfrentarme al lastimoso pero certero golpe de mis padres:“tanto nos costó salir de la pobreza para que vos la elijas” disparando contra ellos toda mi madurez: “Ya cumplí con todo lo que esperaban de su hija modelo (ah, si, también cobre por desfilar), dejen de vivir a través mío, porque finalmente mi vida la vivo como quiero y como puedo”


Desde entonces hago terapia, porque después de todo soy también producto de esta sociedad que por mucha libertad con la haya crecido, todo el peso de la culpa condiciona mis acciones. Pero como sello de aquel pacto y asumiendo de una vez por todas  el tamaño de mis tetas , me teñí de rubia. Ahora la gente espera mucho menos de mí, yo manejo sus expectativas. Y cada tanto, sorprendo.

Genero odios y cuchicheos porque duermo como quiero y con quien quiero. Leo sin escalas Agamben, Esposito, Petras, Rowling, Cortazar y Paparazzi. Me gusta Gran Hermano y ver series yanquis. Cuanto más retorcida  o de ciencia ficción sea, mejor (que es sino para nosotras eso del american dreams?)

De chica, compraba aceituna a la griega en lugar de caramelos y ahorraba lo que mis hermanas gastaban en la calesita para comprar libros de mitología. Algunos dirían excéntrica. Lo soy. No me gusta comer el tomate si no es caliente, pero odio las salsas rojas. Soy feliz tomando helado derretido con cerveza y puedo pasar una semana entera comiendo exactamente lo mismo. 

La comida, es una de las formas más concretas de determinar la subjetividad, al menos la mía. Me traslada por el mundo, identifica personas. Fortifica y discrimina vínculos. Por eso el mejor plan está  mediado por un buen menú. Aún cuando sea conmigo misma. Me gusta ir sola a cenar y al cine. Me encanta ver las miradas que se entrecruzan y  la incomodidad del mozo, cuando tiene que retirar el puesto en las mesas de a dos. Odio cocinar, pero para satisfacer mi gula y deseo me hice experta en lomo al verdeo, sushi, tacos mexicanos y sorrentinos negros. El rito de cocinarle alguien es la mayor muestra de amor que alguien puede esperar de mí.

Me gusta coser, tejer y bordar. A veces, lloro en las películas de amor, aunque generalmente sucede en las que el amor es filial. De padres e hijos. Me gusta ver, jugar y hablar de fútbol. Puedo explicar el principio de offside como también porque estalló la burbuja financiera que desató la crisis en el 2008 y su diferencia con la del ´29. Puteo como tachero en la cancha pero soy una dama en vestido negro en la cena del trabajo. Disfruto cuando esos 35 hombres  se ven obligados a seguir mis órdenes. Lo hago con voz firme pero siempre moviendo las pestañas y usando  palabras que exacerben lo bien que resuelven mis demandas.

Trabajo de lo quiero, lo mínimo necesario para poder vivir tranquilamente y disponer así de tiempo libre para hacer con él lo que se me plazca. Por eso vivo a mil, cansada, porque lo quiero todo. Incluso más de lo que me permite el cuerpo y la mente.

Malas elecciones y mucho egoísmo han hecho de mí, una solitaria empedernida. Vivo rodeada de gente, una mariposa social dirían, pero muy pocos son los que pueden entrar y permanecer. Soy insoportable e intolerante. Mala junta, diría la abuela. Y ahí radica el conflicto de turno.

Decía frente al mar,  a Mar, después de todo soy una mujer que a los 32, tiene todo lo que una mente tan poco ambiciosa como la mía puede aspirar: una carrera, algunos dicen prestigiosa, desarrollo de todo los hobbies que mi cuerpo y mis ganas me permiten, afectos sinceros y un hogar. Sólo mío. 

Pero  finalmente soy capaz de reconocer que no necesito un otro para completarme, pero lo quiero. 

Quiero un hombre cuya sola existencia me estremezca.  Hoy no está, pero ansío que llegue. Un hombre capaz de conmoverme. Y romper la maldición que determina que "mujeres como yo sólo pueden tener romances épicos consigo mismas"

Despues de todo soy sólo una mujer. A veces, rota. Pero algún descosido debe haber.




"En este momento hay seis mil millones, ochoscientos  noventa y ocho millones, seiscientas cuarenta y ocho mil, seiscientas setenta y una personas en el mundo. Algunas corren asustadas. Otras vuelven a casa. Algunas dicen mentiras para llegar al final del día. Otras simplemente están enfrentándose a la verdad. Algunos son hombres malvados en guerra con los buenos. Y algunos son buenos, luchando con los malvados. Seis mil millones de personas en el mundo. Seis mil millones de almas. Y a veces… todo lo que necesitas es una" (Mark Schwahn)



4 feb 2010

Noviembre Obliga

Tenía 19 años cuando decidí dejar constancias del paso del tiempo en mi cuerpo. Aún no era consciente de que para ello era innecesaria mi colaboración. Entonces estampé en mi virginal anatomía una mariposa de alas violetas. Recuerdo el dolor de aquella experiencia con la satisfacción con las que se vive un acto de coraje y cierta rebeldía. Aunque lo cierto es que llegue a aquel sucio salón de tatuajes de la mano de mi padre.

Igual que muchos jóvenes de mi generación, arribé a la injusticia del mundo a partir de la literatura. Como todas las decisiones “definitivas” que tomaba por aquella época, el tatuaje en la ingle estaba inspirado en ellas y estaba mediada por la urgencia del “para siempre”. Quien iba a decir que una década más tarde los motivos que lo inspiraron tendrían más vigencia que nunca, y las ansías por cambiar el mundo serían más fuertes todavía.

Por eso noviembre me obliga.

El 25 se conmemora el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Y como un estigma de calendario, se omite, casi impunemente, las causas de tal conmemoración.

Así, los sangrientos hechos de Marzo y de Mayo, cuando cientos de mujeres y hombres de la clase trabajadora murieron resistiendo el sistema de explotación se trasforman en la memoria colectiva. Y entonces el 1ero de Mayo ya no es el día del trabajador sino el día del trabajo (como si no lo fuesen todos los días!!!) Y los 8 de Marzo, se festejan con bombones y flores y no reivindicando los derechos internacionales de las mujeres trabajadoras.

Por eso noviembre me obliga.

Porque es necesario volver a aquel 25 de Noviembre de 1960, y a la historia de aquellas mujeres y el tirano. A esa pequeña isla caribeña y a las causas de la violencia que en aquel noviembre exterminó a las Mariposas.

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron miembros activos del Movimiento 14 de Junio, contemporáneo del cubano Movimiento 26 de Junio, que se organizó para derrocar la Dictadura de Rafael Leónidas Trujillo quien concentró el poder absoluto de la República Dominicana, durante 31 años.

Mariposas, era el nombre en clave con el que éstas tres hermanas, eran conocidas  dentro de la organización y como fueron reconocidas por la Historia. Las tres se iniciaron en su actividad política motivadas por distintas causas. Patria, por la religión y su fe cristiana. Mate, por amor y Minerva por su convicción de que la injusticia social sólo podría revertirse mediante la revolución de la sociedad y especialmente de revirtiendo  el rol de las mujeres en ella.
Por su militancia, fueron encarceladas y torturadas en varias ocasiones. A pesar de estas situaciones, continuaron con su lucha por lo que el régimen de Trujillo decidió exterminarlas. El 25 de noviembre de 1960, sufrieron una emboscada por parte del Servicio de Inteligencia Militar mientras regresaban de visitar a sus maridos  que se encontraban  encarcelados  por cuestiones políticas. Las hermanas, totalmente desarmadas, fueron llevadas a unas plantaciones de caña, y luego apuñaladas y estranguladas.

A partir de 1981, El movimiento Feminista Latinoamericano y del Caribe tomó el día de su muerte como el día internacional de lucha por la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

La lucha contra la violencia hacia la mujer es una lucha histórica que tiene sus comienzos con el origen mismo del sistema patriarcal y que con el capitalismo éstas se han potenciado debido al cuestionamiento que las organizaciones políticas y sociales, especialmente las organizaciones de mujeres han venido haciendo.

Las desigualdades sociales son resultantes de un sistema social dividido en clases. Un sistema que es jerárquico y donde la subordinación está también determinada por el género. La violencia en una forma concreta de materialización de las relaciones sociales, fundamentalmente de las relaciones de poder, sean éstas de hombres sobre hombres, hombres sobre mujeres e incluso de mujeres sobre mujeres.

Pero sin dudas, la violencia contra la mujer es una de las formas más crueles y evidentes de esas desigualdades sociales. En ella se encuadran cualquier acción o conducta basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a las mujeres. Esta definición de violencia de Belém Do Pará incorpora en ella el concepto de género.

Por eso noviembre me obliga.

Incorporar el género en la forma de pensar y en el lenguaje es una forma de lucha concreta contra dichas desigualdades porque atacan directamente el sistema que genera violencia.

Esta perspectiva nos obliga a comprender todas las manifestaciones de violencia que se ejercen contra las mujeres tanto en el ámbito privado como en el público, y, por lo tanto, abarca múltiples y heterogéneas problemáticas.

Incluye la violación, el maltrato, el abuso sexual, el acoso sexual en el lugar de trabajo en instituciones educativas y establecimientos de salud. Contempla, asimismo, la violencia ejercida por razones de etnia, sexualidad, trata de personas, prostitución, privación arbitraria de la libertad, tortura, secuestro.

Esta definición abarcativa nos obliga a denunciar la violación de los derechos a la libertad, a la integridad personal y a la salud, y todos aquellos actos y discursos que cercen el goce pleno de los derechos civiles, sociales, económicos y culturales de las mujeres y por lo tanto cualquier violación a ellos es un asunto legítimo de los derechos humanos.

La violencia basada en el género revela la diferente distribución del poder, reforzando así la desigualdad y la subordinación social de las mujeres haciendo que éstas se transformen en destinatarias de diversas formas de violencia.

Las mujeres, cotidianamente, somos víctimas de un sistema que ejerce impunemente su violencia sobre nosotras. Y todas estas expresiones se dan tanto en el terreno de lo público como en el de lo privado. El problema deviene cuando nos dejamos atrapar con el discurso hegemónico de la víctima individual y que lo sucedido es parte de la lo “íntimo”. La violencia hacia las mujeres se instituye cuando ante cualquier tipo de violencia nos condena el por algo será.

Por eso noviembre obliga.

Las mariposas encontraron una muerte violenta planificada por el poder y ejecutada por sus hombres por hacer política, en lugar de cuidar a sus hijas e hijos. Las prostitutas muertas por sus clientes, son presentadas como eso, y no como lo realmente son :mujeres asesinadas cuya vida fue violentada y arrebatada. Las cientos de mujeres golpeadas y asesinadas por sus parejas o ex parejas, son víctimas de crímenes pasionales y no víctimas de un sistema que las expone miserablemente sin protección alguna a quien las consideran de su propiedad, victimas de feminicidio.

Los abusos sexuales y violaciones a mujeres y niñas, en los que en la mayor parte de las veces son provocados por familiares, evidencian también la cosificación de la mujer. El cuerpo de la mujer es algo que puede tomarse con tanta ligereza igualmente para el placer de otros como para vender lavarropas o yogures dietéticos. Y en esa naturalización la violencia se instaura. 

Los medios de comunicación nos bombardean con cuerpos perfectos inalcanzables para nosotras, las mortales y naturaliza con ello que se exporte cirugía estética de idéntica y siniestra manera con la que se exporta mujeres y niñas para ser explotadas sexualmente. 

Mientras tanto, sin cuestionamiento alguno el silabeo alienado: mi mamá me mima y amasa la masa y papá fuma pipa en la sala sigue enseñando desde la escuela un lenguaje sexista cargado de violencia.

La violencia se legitima cuando somos cuestionadas por nuestra elección de no ser madres o de elegir cuando serlo. O cuando decidimos las formas de nuestro placer. O con quienes tenerlo. Porque como dice Roque Dalton “nadie discute que el sexo es una categoría política…pero donde los líos empiezan es a partir que lo dice una mujer…Porque cuando una mujer dice que el sexo es una categoría política puede comenzar a dejar de ser mujer en sí para convertirse en mujer para sí, constituir a la mujer en mujer a partir de su humanidad y no de su sexo…”

Por eso noviembre nos obliga. A cuestionar lo establecido y a accionar en consecuencia, rompiendo lo normado. A gritar frente el silencio cómplice. Implicarnos éticamente complicando a quienes nos violentan. A traspasar el miedo para que nos teman.

Y a ser honestos. Construir una sociedad igualitaria, requiere deconstruir las jerarquías y con ello nos obliga a ser capaces de renunciar concientemente y sin especulaciones a nuestros privilegios.


"Ya era hora , ahora me toca a mí !!! ...harta de ir pa´ca y pa´lla con mis niños a cuestas y la casa colgando... Ahora decido por donde ando. Ya era hora...A hora me toca a mí ..."